Afrontar nuevos retos

Ago 26, 2019

Con la llegada de septiembre, muchas personas se plantean el inicio de nuevas actividades, nuevos retos o incluso cambios importantes en sus vidas, como podrían ser el cambio del puesto de trabajo, por ejemplo. Con frecuencia, en terapia me encuentro con personas que quieren hacer cambios en su vida, como lanzarse a ese proyecto laboral que tanto le apetece o prepararse esa oposición que lleva tiempo dándole vueltas, por poner algunos ejemplos. Y pese a que son todos ellos proyectos que harían, acaban desterrándolos con excusas del tipo “seguro que sale mal y acabo perdiendo todo el dinero” o “es imposible, si sólo hay 100 plazas y se presentarán 3000 personas”, etc. Sin embargo, lo que vemos los psicólogos en estos casos es un miedo al fracaso y de asumir nuevos retos y una falta de compromiso con uno mismo, que es lo que está provocando que esa persona no se lance. Es por ello, que en este post vamos a hablar acerca de cómo podemos abordar esos retos que a veces nos planteamos, con unos sencillos pasos.

1. Para embarcarnos en un proyecto, tenemos que estar convencidos y tiene que ser un proyecto que elijamos nosotros. Es decir, no podemos lanzarnos a un proyecto empresarial porque nos convenza nuestro socio sin que estemos convencidos o no podemos prepararnos esa oposición que no nos gusta nada. Se trata por tanto de escoger aquellas oportunidades que podamos llevar a cabo con pasión y energía.

2. Una vez hemos escogido ese proyecto que nos convence, vamos a hacer una lista con todas las tareas que tenemos que llevar a cabo antes de comenzar. Por ejemplo, en el caso de la oposición sería saber qué requisitos se solicitan o el temario que tendremos que estudiar y la familiaridad que tenemos con los contenidos, por poner algunos ejemplos.

3. Ahora llega el momento de realizar nuestro plan de acción. Es decir, el plan que nos va a llevar a alcanzar nuestro objetivo. Se trataría ahora de marcarnos pequeños objetivos que unidos, vayan sumando y acercándonos más a nuestra meta. En el ejemplo de la oposición, sería establecernos nuestros horarios de estudio, organizarnos el temario de acuerdo a su dificultad y nivel de exigencia, planificarnos los horarios de descanso y de dedicación a otras actividades, etc. Si en cambio nuestro reto es deportivo, sería establecernos nuestro plan de entrenamiento teniendo claro lo que nos corresponde hacer cada uno de los días y realizando los descansos y las comidas adecuadas a cada día de entrenamiento.

4. Una vez hecho el paso anterior, ya podemos poner en marcha nuestro plan e intentar cumplirlo lo máximo posible. Si bien es cierto, que a lo largo de todo el proceso nos surgirán imprevistos que nos alejen de nuestro plan de acción o días en los que no estemos lo suficientemente concentrados, no tenemos que agobiarnos y tirar la toalla. Sino entenderlos como un factor más que puede pasarnos y que tenemos que normalizar, para no perder el foco de atención de nuestro objetivo.

Con estos sencillos pasos, podremos asumir nuevos retos o ayudar a nuestros hijos a que sepan el proceso que tienen que llevar a cabo en la preparación de nuevos retos, sean del tipo que sean. Mucho ánimo a tod@s los que os embarcáis en este proceso! Nos vemos!!